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Curso de Feldenkrais en México - Octubre 2010 por Andrea Guz
Andrea Guz

por

Curso de Feldenkrais en México

Octubre 2010

Sobre el curso de “Método Feldenkrais para niños que presentan alguna dificultad en el Desarrollo Motriz”

Colima – México



¿Quién hubiera imaginado?
Yo no.

Si alguien me hubiese preguntado a principio de año si yo iba a viajar a México para hacer un curso de Feldenkrais, la respuesta hubiese sido “no, imposible”.
Pero bien lo dijo Moshé Feldenkrais: “De lo imposible a lo posible, de lo posible a lo fácil”.
Y se empezó a gestar esta idea de ir a tomar este curso con Marilupe y se fue haciendo cada vez más posible y más fácil.

Y así fue como el 18 de octubre por la noche yo estaba llegando a Colima, México.
Y al otro día a la mañana ya estaba en el CEAM con Marilupe, conociendo su oficina, su lugar de trabajo, sus colegas, sus alumnos, viendo Integraciones Funcionales.
He aprendido mucho esos días. No sólo sobre Integraciones Funcionales y el Método Feldenkrais, sino sobre la organización del lugar y las clases, el trato con la gente, y por supuesto la generosidad de Marilupe para enseñar y transmitir con paciencia y cariño. Siempre de una manera positiva, que suma. Eso es importante.
También me transmitió las ganas de dar y ayudar, de colaborar para que todos nos beneficiemos a la vez de lo que estamos haciendo: los que reciben y los que dan.
En los primeros días ya conocí a los chicos del CAAM, lo cual fue muy bueno, porque logré ver los avances en sus movimientos y los aprendizajes sucedidos en dos semanas. Luego vino el curso de 5 días en el CEAM y las prácticas.

Debo decir que he quedado sorprendida.

En teoría uno sabe sobre los beneficios del Método Feldenkrais, cómo funciona. Uno lo ve en su trabajo, día a día. Y si bien ya había dado clases a niños (aunque no a bebes), tal vez el hecho que estos pequeños sean más severos en sus condiciones iniciales de lo que yo conocía, me ha hecho ver un aspecto mucho más amplio y más profundo en más corto plazo.
Es un mundo diferente para un padre si su hijo puede mirarlo, reconocerlo y sonreir.
O si de llorar 24 horas sin descanso, luego de una clase de Feldenkrais, un bebe puede dormir unas horas.
El mundo se vuelve un lugar feliz para esos padres y a la vez para sus hijos, el vínculo se restablece, y el entorno deja de ser un lugar extraño y se va estableciendo una conexión. El mejorar la calidad de vida hace una gran diferencia. Las pequeñas cosas son importantes. El método es el mismo que ya trabajo y conozco, pero puesto en una nueva perspectiva.



Seguro, uno sigue aprendiendo con cada curso más teoría, diversas maneras de plantear las integraciones, las secuencias, modos diferentes de favorecer diversas funciones. Pero es el contexto lo que fue diferente y agradezco el haber tenido la oportunidad de poder trabajar con los chicos, y ver y charlar con aquellas personas que ya vienen trabajando con ellos día a día.
El hecho que el curso fuera también vivencial, con tanta práctica, hizo la diferencia.
Siento que he terminado el curso más fortalecida.

¡¡¡Muchas gracias, Marilupe!!!