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El uso de la pelvis - En el estilo Choy Li Fat por Jerónimo Milo
Jerónimo Milo

por

El uso de la pelvis

En el estilo Choy Li Fat

La pelvis es un anillo óseo que se encuentra conformado por el sacro y los ilíacos


En el sacro se inserta la columna vertebral y en el acetábulo de los ilíacos se insertan los fémures.



Cada ilíaco está conformado por la fusión de tres huesos primitivos: el ilión (la zona superior), el isquión (la zona inferior y posterior) y el pubis (zona inferior por delante). Estas tres partes definen las zonas de la pelvis y las usaremos para entender sus diferentes secciones.
La pelvis es el punto medio del cuerpo y podemos decir que, a su altura, se encuentra nuestro centro de gravedad. La misma es responsable de conectar la zona inferior del cuerpo (las piernas) con la zona superior (el torso y las extremidades superiores). La pelvis sirve para transmitir las presiones del peso del torso que caen sobre ella y también las contrapresiones que llegan del suelo a través de las piernas. La gran mayoría de los movimientos del Choy Li Fat se generan en las piernas Esta fuerza se expresa a través de la pelvis, que es la encargada de transformar la fuerza rectilínea de las piernas en una fuerza circular que se puede expresar hacia las extremidades superiores. Podemos decir que la pelvis es el comandante de los movimientos corporales en el Choy Li Fat.

Movimientos globales de la pelvis

Si tomamos las piernas como punto fijo (la pelvis moviéndose sobre el fémur fijo) la pelvis tiene una variada gama de movimientos básicos. Estos movimientos se pueden mezclar entre sí generando a su vez movimientos compuestos:



La anteversión, es el movimiento de la pelvis hacia adelante.
La retroversión, es el movimiento de la pelvis hacia atrás.
La inclinación lateral externa.
La inclinación lateral interna.
La rotación interna.
La rotación externa.

La independencia de la pelvis con respecto al fémur es fundamental, para que esta se mueva con libertad y así poder generar movimientos amplios en el torso. Los movimientos más usados en el Choy Li Fat son los de rotación



ya que los mismos a diferencia de los otros mantienen la columna perpendicular al piso, requisito fundamental para mantenerse erguido y no perder la estabilidad en las artes marciales.


Cómo la pelvis potencia los movimientos

Para entender el uso de la pelvis en las técnicas de Choy Li Fat imaginemos que esta y el cuerpo funcionan como lo haría un molinete. Las piernas son la base firme donde se apoya todo el mecanismo, la pelvis el eje que rota sobre esa base y los brazos las aspas que reaccionan en relación al mismo.
La función de un molinete es rotar sobre su propio eje y de esta manera provocar dos únicos movientos circulares: en sentido horario o en sentido antihorario. Si imaginamos a nuestro cuerpo como un molinete de dos aspas



podremos entender mejor las acciones de nuestra pelvis. Imaginemos que empujamos el brazo izquierdo de A. Cualquier presión que reciba este brazo



provocará que el eje rote y por consiguiente generará movimiento en el brazo derecho de A. Este movimiento de retroceso del brazo izquierdo permite que el hombro izquierdo retroceda y, por consiguiente, la cadera izquierda tenga libertad también para retroceder. Cuanto más retroceso consigamos sobre el lado izquierdo más avance podremos generar en todo nuestro lado derecho. De esta manera conseguiremos más distancia y tiempo para generar potencia. También podremos aplicar más peso corporal sobre el golpe con el lado derecho.
Para comprobar si estas acciones teóricas de retroceso y avance de los lados del cuerpo producen una reacción poderosa en un movimiento marcial podemos usar un compañero o una bolsa, para chequear la fuerza que produce la rotación de nuestra pelvis.
Procuraremos mantener perpendicular nuestro eje con respecto al piso, para que la rotación de la pelvis se produzca sobre el mismo. También mantendremos los pies firmemente enraizados al piso y flexionaremos las rodillas en el momento del impacto, para que la pelvis rote sobre una base firme. Para testear la estructura de la rotación de la pelvis en relación al torso, con un compañero empujaremos su cuerpo con nuestro hombro produciendo el movimiento sólo con la rotación de nuestra pelvis.



Veremos que esta acción es muy poderosa. Para testear la potencia, golpearemos fuertemente con nuestro pecho a la bolsa;



así, desde la extensión de las piernas pasando por la rotación de la pelvis hasta el hombro, la energía circula libremente. Si estas dos acciones son poderosas, sólo nos resta pasar la energía generada hasta los brazos mediante algún golpe específico del estilo, manteniendo el hombro alineado con la cadera como estudiamos en las seis armonías. Con estos entrenamientos no sólo entenderemos el uso de la pelvis como generadora de movimiento en la zona superior, si no que también agregaremos el golpe con el hombro y el golpe con el pecho como nuevas armas para nuestro repertorio de ataques.


Ventajas estratégicas de la rotación

La principal ventaja estratégica en el movimiento de rotación de la pelvis es la posibilidad de crear vacío en un costado de nuestro cuerpo, al tiempo que con el otro lado golpeamos o realizamos una técnica con el avance que nos brinda la rotación
Ante el ataque de B sobre A, el lado izquierdo de A se hará insustancial (vacío), debido a la acción de rotación de la pelvis de A para esquivar el golpe. El lado derecho arremeterá con fuerza extra (lleno) debido a la rotación de la pelvis.



Así, el ataque de B se ve disuelto por la absorción del lado izquierdo de A, en consecuencia B se encuentra metido en un pozo sin fondo y simultáneamente recibe el impacto del ataque de A, que se potencia por el uso de la pelvis y por la sumatoria de fuerzas que produce el desplazamiento del ataque de B.



La rotación sobre nuestro eje nos permite esquivar o suavizar el ataque del enemigo sin producir mucho desplazamiento. Compensamos el desplazamiento hacia atrás con la rotación sobre el lugar. Esta maniobra nos permite anular un ataque y mantenernos en una distancia desde la que podamos atacar. Esta es una de las maniobras más sutiles y efectivas del estilo.

Este tipo de acciones las podremos desarrollar tanto parados desde la misma guardia con respecto al rival (los dos con la misma pierna adelantada), como así también desde la guardia cruzada (los dos con distinta pierna adelantada).
En la primera acción, nos encontramos en guardias iguales con la pierna izquierda adelantada con respecto al rival. Ante el ataque de la pierna derecha del rival absorvemos con nuestro lado izquierdo del cuerpo, rotando hacia la izquierda y atrás e impactando con nuestra mano derecha atrasada en el tórax del oponente.



La rotación de nuestra pelvis hacia la izquierda genera un vacío, que suaviza nuestra defensa y absorción de la patada del rival y el avance del lado derecho de la pelvis potencia nuestro golpe sobre el mismo.
En la segunda acción nos encontramos en guardias cruzadas con la pierna derecha adelantada con respecto al rival. Ante el ataque del puño derecho del enemigo, rotamos la pelvis hacia la izquierda al tiempo que atacamos al rostro del enemigo.



La rotación de la pelvis producirá un vacío sobre nuestro lado izquierdo, que servirá para esquivar el golpe del enemigo, al tiempo que el avance de nuestro lado derecho (debido a la rotación) nos facilitará atacar con potencia con nuestro brazo derecho sobre el rival que se encuentra a distancia de nuestros brazos.

La rotación de la pelvis en el momento del impacto ofrece menos blanco de nuestro cuerpo con respecto al rival. El estar en diagonal en la culminación de nuestro golpe, hace que nos perfilemos con respecto al enemigo y ofrezcamos sólo un 20 % de la superficie de nuestro torso en relación al atacante. De frente al rival estaríamos ofreciendo el 100% de nuestro torso.



Con la pelvis de frente también estaríamos exponiendo nuestros genitales, situación que no sucede si nos encontramos con la pelvis en diagonal o de costado.
El Choy Li Fat, al ser un estilo que combina gran cantidad de golpes en el momento del ataque, necesita constantemente de esta posición perfilada. Primero, por que desde una postura de guardia estática frente al rival se ofrece menos blanco y segundo, y más importante aún, porque de la postura perfilada es mas fácil generar potencia en los golpes que seguirían a una combinación.



Recordemos que para poder rotar sobre nuestro propio eje sin asperezas necesitaremos mantener al mismo óptimamente alineado con la gravedad. Esto hará que la acción sea más rápida, gaste menos energía y esté más equilibrada. Nuestro cuerpo funciona como un ventilador girando sobre su propio eje. Cuando está desalineado, generará más calor, hará ruido y correrá el riesgo de que se acorte su vida útil.