Jackie Chan
De orígenes sumamente humildes, su historia resulta hoy el epítome de la superación por medio del trabajo infatigable y la entrega total, lo que una vez fuera el sueño de un joven especialista de Hong Kong, es hoy una aplastante realidad. JACKIE CHAN no sólo ha logrado convertirse en el principal icono del cine marcial a nivel mundial, sino que se ha mantenido en lo más alto por más de tres décadas. Su nombre es sinónimo de una mezcla única entre cine marcial, comedia física y escenas de alto riesgo sin paralelo alguno. Su popularidad se ha extendido por todo el mundo y en este artículo intentaremos dar un repaso de la trayectoria de este actor, director, productor, coordinador de especialistas, cantante ocasional, diseñador de moda, filántropo y muchas cosas más, esperando poder dar a conocer su gran obra, que aún no termina.
Enter The Dragon (1973)
Jackie Chan nació en Hong Kong el 7 de abril de 1954, como único hijo de Charles Chan (1914-2008) y Lee-Lee Chan (1916-2002), una pareja de inmigrantes de China continental. Se dice que el joven Chan estuvo a punto de ser vendido al momento de su nacimiento y, aunque esto no llegó a suceder, años más tarde sería ingresado en una escuela de Ópera de Pekín bajo un contrato de diez años de permanencia como única opción para salir adelante.
Drunken Master (1978)
DE LA OPERA DE PEKIN AL CINE MARCIAL
La Opera de Pekín es un género artístico popular estrechamente ligado a las tradiciones chinas en todos sus aspectos. Oficialmente, tal y como la conocemos hoy, inició su puesta en escena en 1790 cuando comenzaron las representaciones oficiales para la familia imperial, fundiendo diferentes estilos de teatro, mimo, música, acrobacia y Artes Marciales. La escuela de Opera de Pekín que recibió a Chan como discípulo con tan sólo siete años fue el Instituto de Investigación de Arte Dramático Chino, dirigido por Yu Zhanyuan, un renombrado maestro e intérprete de Opera de Pekín que sería el responsable de formar a toda una generación de superestrellas del cine de Artes Marciales, como Sammo Hung, Jackie Chan, Yuen Biao, Corey Yuen y Yuen Hwa, entre muchos otros.
En la Opera de Pekín cada movimiento de los dedos, manos, brazos, piernas y cada expresión facial está predeterminada según el personaje que se representa. Cada paso, golpe, salto, acrobacia y el manejo de cada una de las llamadas Dieciocho Armas (sable, espada, palo, lanza, palo de tres secciones, dardo con cuerda, etcétera) debe ser perfeccionado tras un riguroso entrenamiento que incluye prácticas de canto, técnicas de mímica, de actuación y el aprendizaje del llamado Bei Pai (estilo norteño de acrobacias y técnicas marciales) a lo largo de muchos años. Chan era capaz de representar una gran variedad de personajes, incluso algunos roles femeninos, pero su especialidad eran los wuchou o “cómico guerrero” debido a su habilidad gimnástica y su dominio de las armas de combate.
Chan, al igual que muchos de sus compañeros, apareció como actor infantil en algunas producciones cantonesas durante su permanencia en la escuela de ópera, su debut fue en una película conocida como Seven Little Valiant Fighters: Big and Little Wong Tin Bar (1962). El ir a rodar significaba no tener que entrenar bajo el maestro Yu y eso al joven Chan le fascinaba, porque un día normal en la escuela era sinónimo de castigo corporal, privación de alimentos y demás formas de tortura. Más adelante, tras abandonar la escuela de opera, su formación tanto a nivel acrobático-marcial como interpretativa, le permitiría a aquel grupo de artistas ingresar directamente en la industria del cine de arte marciale de Hong Kong, ofreciendo sus servicios como extras, especialistas y coordinadores de Artes Marciales. Chan se dedicó de lleno a jugarse la vida en las escenas de combate, participando en un gran número de producciones de los años ‘70, incluyendo las famosas Fist of Fury (1972) y Enter the Dragon (1973) junto al legendario Bruce Lee.
The Big Brawl (1980)
ESCAPANDO DE LA SOMBRA DEL PEQUEÑO DRAGON
En 1973 la muerte de Bruce Lee conmocionó a Hong Kong y al mundo entero. No hubo que esperar mucho para que las productoras de Hong Kong inundasen las pantallas de personajes clónicos del Pequeño Dragón; Bruce Le, Bruce Li, Bruce Liang y muchos más, trataban de imitar todos sus movimientos y estilos característicos en producciones de bajísima calidad. El mismo Chan no escaparía a este fenómeno, en 1976, tras una corta temporada en Australia con sus padres, regresó a Hong Kong para participar en el que sería su primer trabajo como actor principal, New Fist of Fury (1976). Esta vez bajo el nombre chino de Cheng Long y con la ayuda de su actual representante, Willie Chan, fue contratado en un corto tiempo en más de ocho producciones, llamando la atención de todos los productores. Quizás su nuevo nombre, que se traduce como “convertirse en dragón”, serviría de premonición, porque eso era exactamente lo que aquel joven iba a lograr.
Durante esos años, Chan estuvo pensando la manera de encontrar su camino al estrellato, admiraba a Bruce Lee pero no quería convertirse en una sombra suya por el resto de sus días. Para diferenciarse de Lee en todo lo posible, del héroe invencible pasó a ser una desafortunada víctima de las circunstancias, y de las técnicas y fulminantes golpes directos pasó a utilizar toda clase de estilos de Wushu tradicional (reales o inventados) para tratar de entretener a la audiencia con algo distinto. De las tramas serias pasó a popularizar la comedia dentro del cine Artes Marciales, la fórmula tuvo éxito, sólo dos años más tarde Chan era el actor mejor pago de Hong Kong. Películas como Snake in the Eagle’s Shadow (1978) y Drunken Master (1978) rompieron todos los récords de taquilla en Asia y recorrieron el mundo entero.
Drunken Master II (1994)
Más adelante Chan obtuvo plena confianza de sus productores ejecutivos, lo que le permitió debutar como director en The Young Master (1980) y comenzar a desarrollar su propio estilo de cine. No obstante, Chan intentaba entrar al mercado norteamericano también con The Big Brawl (1980) y The Cannonball Run (1981). Ambos proyectos mal llevados dotando a Chan de casi ninguna oportunidad de expresarse. De vuelta en Hong Kong, Chan continuaría dirigiendo películas como Dragon Lord (1982) y Project A (1983) cargadas del característico humor pero al mismo tiempo con escenas de acción y peligro sumamente arriesgadas, implicando ineludiblemente accidentes como el ocurrido durante el rodaje de Project A (1983). La escena requería que Chan se colgase de las agujas de un reloj colocado a quince metros de altura en lo alto de una torre, sus manos cederían y finalmente caería en picado cuatro pisos, atravesando dos toldos de tela y terminando en el suelo. Chan, después de hacer contacto con el primer toldo, fue despedido por el aire sin control, golpeando el segundo toldo y cayendo estrepitosamente al suelo de cabeza, lesionándose el cuello y la clavícula.