San Ti

 

La Guarida de Milo

13
DIC 2010

El gato de Verdaguer

El de los guantecitos

El gato de Verdaguer

Vamos a hacerla corta y sin vueltas. Cuando pegamos un golpe vamos a tratar SIEMPRE de que la mano vuelva por EL MISMO TRAYECTO en el que golpeó. Esto va a hacer que el espacio que hay entre mí y mi rival se mantenga SIEMPRE LO MAS OCUPADO POSIBLE, MINIMIZANDO LAS POSIBILIDADES DE QUE NOS ROMPAN EL CRANEO. Es un concepto tradicional que muchas veces (casi siempre) descuidamos. Nos cansamos de ver golpes directos tirados que, luego de impactar o no, retornan en un movimiento circular descendente que desprotege peligrosamente nuestra integridad.

Entonces cuando trabajemos sobre guante de foco, sobre la bolsa o sobre la pera, sería una buena idea condicionarse a que los brazos vayan y vuelvan por la misma línea en que pegaron y que la guardia se encuentre igual que cuando empezamos. La extensión de los brazos en nuestra guardia va a depender de la DISTANCIA en que nos encontremos del rival. Si este está lejos, podremos dejar los brazos más alejados; por el contrario, si está muy cerca nuestro DEBEREMOS dejar nuestros brazos lo más cerca de nuestro cuerpo. De esta manera, repito, minimizamos la posibilidad de generar huecos por donde pueda entrar algún golpe del rival.

Esta acción de vuelta del golpe y de cobertura, que se asemeja mucho a un gesto de boxeo o de kick boxing, no es más que un elemento FUNDAMENTAL de defensa personal y creo que debe mantenerse incluso en los estilos tradicionales, por más que esto afecte la imagen y la gente piense que somos modernos “boxingdangas”. Lo primero es la integridad, esta acción que emula al gato de Verdaguer prioriza la protección de nuestra persona cuando realizamos acciones de ataque que, dicho sea de paso, es el momento en que más expuestos nos encontramos.