San Ti

 

La Guarida de Milo

04
OCT 2010

Debutol en gotas

(O cómo aprendí a movilizar la pelvis)

Debutol en gotas

Esta anécdota de la vida real quizás quite un poco de credibilidad a mi imponente y seria imagen de profesor de Artes Marciales, pero servirá para graficar la importancia del movimiento de anteversión y retroversión en la salud de nuestras espaldas.

Mis dulces 17 años me encontraron con una severa lesión en un disco intervertebral de la zona lumbar. En una mezcla de frustración, ignorancia y dolor, metido en una riesgosa interna entre cirujanos y kinesiólogos, tuve la suerte de encontrar a un médico (que, dicho sea de paso, su hermano prácticamente le había salvado la pierna a mi hermano de una infección) que logró salvarme del cuchillo mediante terapia y mucha dedicación de su parte.
Ya recuperado de mi lesión, comencé a rehabilitarme con él y su equipo médico en el hospital. Luego de las movilidades básicas y el fortalecimiento de la zona, llegó el momento de aprender el "gatito contento y gatito enojado", que en palabras más técnicas es la anteversión y la retroversión en cuatro apoyos (o su denominación más vulgar: en cuatro patas). Ahí estaba yo en cuatro patas, tratando de mover mi pelvis juvenil para darle un respiro coordinativo a mi pobre espalda, ayudado por una joven enfermera, cuando escucho a mi médico que le dice a la chica "¿Qué pasa? Le cuesta al muchacho ese movimiento", a lo que ella responde "Sí, un poco, le hace falta entrenar más, se ve que no está acostumbrado a este tipo de movilidad". En cuanto volví, mi mirada hacia él pude leer en sus ojos lo que estaba pensando e inmediatamente respondió, tajante y en voz alta delante de aproximadamente unas 15 personas, "¿sabes lo que le hace falta al pibe este? ¡¡¡DEBUTOL, DEBUTOL EN GOTASSSSSS!!! ¡¡¡¡¡DE-BU-TOL!!!!! Ahí va a tener la movilidad de pelvis”.

Este verdadero maestro no sólo salvó mi espalda, también me hizo perder parte de la vergüenza que carezco en la actualidad y me introdujo directamente en una de las movilidades más importantes del cuerpo y de las que, gracias a un exhaustivo trabajo corporal, me salvó y conservó sana mi espalda reiteradas veces.

Esa espalda encajonada pedía a gritos la anteversión y retroversión de la pelvis para ganar coordinación, fuerza, flexibilidad y alegría en la zona. Hoy en día esta movilidad la uso en prácticamente todos los métodos corporales que entreno y enseño.
Moraleja: a practicar gatito contento y gatito enojado (movilidad de anteversión y retroversión) o a tomar De-Bu-Tol... gotas.