San Ti

 

La Guarida de Milo

18
OCT 2010

Sobre la sangre

Elvin

Sobre la sangre

Creo que todas las anécdotas contadas persona a persona pueden ser totalmente diferentes o sufrir pequeñas variaciones, pero también creo que esta anécdota así como está es sencillamente perfecta.

Seguía yo con mis 20 años ya, tratando de entender el simple pero difícil mundo de la percusión, cuando un día mi profesor me contó una anécdota (todas estas historias me eran contadas con el fin de endurecer un poco más mi temple y ser un poco menos pecho frío):
Hubo cierto gran baterista llamado Elvin Jones. El tipo tocó con muchos, pero fundamentalmente lo hizo con John Coltrane y aquel memorable cuarteto con Garrison y McCoy Tyner (que anduvo por Argentina hace poco). Elvin está entre uno de los mejores bateristas de jazz, lejos (junto con Max y Philip) y sin lugar a dudas fue uno de los mas sanguíneos y viscerales en su toque.
Un día un amigo de mi profesor tuvo la oportunidad de tomar una clase particular con Elvin. La lección era sencilla, Elvin se sentó en su butaca, le dijo "mira" y se puso a tocar un buen rato largo sus características y poderosas improvisaciones. El amigo de mi profesor estaba extasiado, lo tenía ahí -en vivo- a Elvin Jones tocando sólo para él, transmitiéndole la esencia de su toque. Sin dejar de tocar, Elvin le recomendó a modo de enseñanza magistral..."vos tenés que tocar, seguir tocando.... si se te caen los palillos no parás nunca y seguís tocando con las manos. Si te golpeás con los aros de metal del tambor y las manos te empiezan a sangrar... SEGUIS TOCANDO, y si se mancha la batería de sangre SEGUIS TOCANDO, siempre le das para adelante, pase lo que pase". Y Elvin seguía tocando, ahora sólo con las manos sin los palillos y el espectador (con sus ojos tremendamente abiertos) había empezado a percibir que realmente la batería tenía pequeñas manchas antiguas de sangre en sus partes metálicas.

La anécdota de Elvin sirve para entender las bolas que hay que tener en las Artes Marciales. Si estás haciendo combate y te pegan... seguís peleando, si tenés un gordo de mil kilos encima tuyo... seguís empujando. Si se te sale una uña, por más doloroso que sea... seguís adelante. Si estás simplemente cansado y la acción lo requiere, seguís adelante. Si te golpean y quedaste medio mareado, igual seguís adelante. Y si la pesa te molesta en la pielcita del brazo o las piernas se te cansan en la postura estática o mientras haces la forma.... SEGUIS TOCANDO.




PD: Siempre con criterio, no recomiendo continuar la práctica con una lesión que pueda ser incapacitante, o un dolor que te esté informando que estás por lesionarte o litros de sangre que puedan manchar y comprometer al compañero. Usa el criterio que demande la situación para poder seguir siempre practicando. Una cosa es tener las bolas o los ovarios bien puestos en la final del mundo y otra cosa es arruinarte tu cuerpo sin necesidad en la práctica diaria.

Seguís tocando!!!